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Luz para el Aprendizaje

Yolanda Coello

Yolanda Coello

Luz para el Aprendizaje

Los niños pasan el 90% de su tiempo dentro de espacios cerrados y destinan dos tercios del mismo a estar entre casa y el colegio. Por este motivo, es muy importante que el aire que respiran en las aulas sea lo más saludable posible.

Según estudios, los escolares pueden sufrir fatiga, cansancio, sueño, falta de atención y hasta desmayos cuando la concentración de CO2 supera las 2.000 ppm. La realidad es que hoy en día el aire interior puede estar hasta 5 veces más contaminado que el aire exterior y un aula mal ventilada con 25 niños puede llegar fácilmente a las 5.000 ppm.

 

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Hoy, más que nunca, es necesario realizar pequeñas reformas en los colegios, para mejorar en gran medida los parámetros de confort y salud. Conseguir una mayor entrada de luz natural, una buena calidad del aire, así como el aislamiento térmico y acústico es fundamental para tener un espacio educativo apropiado.

 

Pero, ¿por dónde empezar?

 

Lo primero es ponerse en manos de profesionales para que puedan valorar la situación en su conjunto y hacer un diseño en función de las características del espacio, que permita tener un control sobre el caudal del aire. Desde la Oficina Técnica de VELUX ponemos a disposición de los centros educativos el programa ‘Da luz al aprendizaje’, donde los centros que lo deseen pueden solicitar, de forma totalmente gratuita, un estudio de ventilación e iluminación de aulas en plantas superiores, espacios deportivos o zonas comunes poco luminosas.

 

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En cualquier proyecto de reforma se priorizará la apertura equilibrada de nuevos huecos, para facilitar la entrada de luz y la renovación del aire. En este punto, si es posible, lo ideal es instalar ventanas de tejado, ya que permitirán la entrada de una mayor cantidad de luz y de forma más uniforme (permiten el doble que las ventanas verticales del mismo tamaño), y la renovación del aire sin comprometer la temperatura, al reducir el tiempo que se necesita para mejorar la calidad del aire gracias a la ventilación cruzada. Es recomendable que ocupen el equivalente a un 15% de la superficie de la clase.

 

De hecho, como explica la arquitecta Liliana Millán, aseguran de 5 a 6 renovaciones por hora, que es lo que recomiendan los expertos para un aula de 100m2 y 25 niños. Es decir, proporcionan un flujo de aire rápido que puede verse aumentado con la apertura de ventanas verticales inferiores, aprovechando el incremento de velocidad que genera el efecto chimenea que producen, dando lugar a espacios, alegres, saludables y con una temperatura adecuada para realizar las tareas escolares. Se convierten, por tanto, en un elemento clave en la lucha contra el coronavirus.

 

Además, las ventanas en cubierta mejoran el confort, ya que al permitir una mayor entrada de los rayos del sol, ayudan a calentar el aula en invierno y a refrescar el espacio en verano, debido al efecto de la ventilación cruzada y a que disipan el calor, puesto que el aire caliente se desplaza hacia arriba (al ser menos denso que el aire frío, asciende por encima de este) y la cubierta es el mejor punto para reducirlo.

 

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